Simon Bramhall, de 53 años, se declaró culpable pero negó la acusación más grave de causar “daño corporal real”. Las iniciales fueron descubiertas en el hígado de un paciente trasplantado por otro cirujano mientras realizaba una operación.

fue condenado a 12 meses de servicio comunitario y multado con 11,300 euros.

El médico se justificó ante la corte con el argumento de que durante las largas y complejas operaciones se encontraba cansado, pero el juez Paul Farrer afirmó que Bramhall mostró una “arrogancia profesional de tal magnitud que viró a un comportamiento criminal”, según declaraciones reproducidas por la BBC.