“Héctor, te amo. Gaby” es uno de los mensajes que se lee en la parte trasera de un asiento de un autobús de la ciudad de Campeche.

Rayones como este abundan en las paredes y asientos del transporte público en México, pero el Gobierno de este municipio busca inhibir la costumbre.

Por esa razón, su oficina de Transporte Urbano Municipal escribió un mensaje en Facebook para Gaby y otros enamorados que expresan sus sentimientos sobre las superficies de los camiones:

“Estimada Gaby: celebramos su amor, pero los asientos de los autobuses no son la penca del maguey. Por favor, mándale un mensaje. Gracias”.

La publicación, del 5 de julio, registra más de 1.800 compartidos en menos de un día.

La oficina Transporte Urbano de esta ciudad, en la Península de Yucatán, lanzó un programa de rehabilitación y remodelación de los autobuses que viajan de las zonas rurales a la capital del Estado.

“Cuando comenzó la administración encontramos el transporte en muy malas condiciones”, dice Bismarck Richaud, representante de la dependencia. “Invertimos un millón de pesos en la rehabilitación. Si hubiéramos comprado unidades nuevas, el costo hubiera sido de 60 millones”.

Los rayones en los asientos frustran estos esfuerzos, añade el funcionario. “La gente dice que se pueden quitar con acetona, pero a veces usan plumones indelebles y eso implica desmontar las sillas y reemplazarlas”, dice.

“Lanzamos la campaña para concientizar a la población sobre el cuidado del transporte, es una invitación para que nos ayuden”.

El ayuntamiento opera 14 autobuses con rutas diseñadas en parte para la población rural que trabaja o vende sus productos en la capital del Estado.

“Finalmente el servicio es para ellos y estos autobuses son para muchos el único medio para viajar de las zonas rurales a la ciudad”.

Info por El País