Lasso y sus seguidores afuera del Consejo Electoral. HENRY ROMERO REUTERS

Los partidarios del candidato opositor llevan dos días manifestándose ante la autoridad electoral

Meter la papeleta en la urna no fue suficiente para cientos de ecuatorianos que han vuelto a salir a las calles a manifestar, de nuevo, su voluntad política a las calles desde el domingo. Los ajustados resultados electorales que han dado la victoria con un 51,1 % al candidato Lenín Moreno, sucesor de Rafael Correa por Alianza PAIS, no han sido reconocidos por su rival conservador, el líder de CREO-SUMA, Guillermo Lasso, ni por sus simpatizantes. Y hoy han reiterado su desconfianza y han denunciado fraude, por segundo día consecutivo, frente a las sedes del Consejo Nacional Electoral de las principales ciudades de Ecuador, ante las cámaras de televisión y periodistas y ante los miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Mientras Lasso cumplía con los reclamos oficiales, algunos de sus partidarios se han congregado desde la mañana en el entorno de la autoridad electoral, sobre todo, de Quito y Guayaquil. Pasada la jornada laboral, las camisetas blancas que identifican a los seguidores de CREO-SUMA se multiplicaron y fueron opacando el gris del asfalto a la espera del pronunciamiento de su líder.

Lasso repartió su tarde entre las dos ciudades más grandes de las regiones de la costa y de la sierra. Primero, en Quito sobre las cuatro de la tarde y luego en Guayaquil, a las siete, ya con el cielo oscuro y una gruesa lluvia. Centenares de ecuatorianos, recelosos por el rápido recuento de votos del CNE que el domingo solo necesitó dos horas y medias para llegar al 90 % de escrutinio cuando en la primera vuelta electoral de hace un mes se tomó casi tres días para completar el proceso, recibieron a su líder con música, con gritos de “¡Lasso presidente!” y con tranquilidad. Ya el 19 de febrero, cuando el candidato de Rafael Correa, Lenín Moreno, rozó el 40 % de votos que le hubieran garantizado la presidencia del país, miles de ecuatorianos protestaron ante el CNE para que se aligerara el recuento. Hoy como entonces, el clima generalizado ha sido tenso, pero pacífico.

Los episodios de tensión que se vivieron el domingo por la noche no se han repetido. El mismo Lasso, enérgico y contundente en denunciar el fraude electoral, pidió a los ecuatorianos que defendieran, sin violencia, su voto en la calles. “Los exit poll (encuestas a pie de urna) nos daban una ventaja de entre cuatro y seis puntos y, como mucho, tienen un margen de error del 1 % o del 2%. Entonces, no es posible que se haya dado la vuelta un 8 % como groseramente nos quieren indicar”, ha protestado Lasso tras reunirse con miembros de la OEA y horas antes de arengar a sus simpatizantes en las calles.

Sus reclamos han tenido su eco en los ciudadanos pero también en otros políticos, como el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, que ha llamado a defender la voluntad electoral en las calles. Los gremios empresariales, poco acostumbrados a asuntos espinosos, han enviado un comunicado para exigir “que los resultados que se proclamen sean el fiel reflejo de la voluntad del pueblo, sin dejar espacio a duda alguna de la transparencia del proceso electoral”.

El presidente del Consejo Nacional Electoral, Juan Pablo Pozo, ha atajado las críticas por la desconexión de la página web durante el proceso de conteo, reconociendo que hubo 18 minutos de interrupción, en los que no se paralizó el escrutinio. El proceso, ha asegurado en una entrevista a CNN en español, fue “impecable”. No obstante, aceptará la auditoría solicitada por el candidato de oposición, quien aseguró por la mañana que si podía verificar papeleta por papeleta reconocería la victoria de Moreno, aunque haya sido por un solo voto. Mientras tanto, dijo: “No puedo aceptar estos resultados”.

Tomado de: http://internacional.elpais.com/internacional/2017/04/04/actualidad/1491283256_721196.html